Archivos Mensuales: abril 2013

La princesa y el guisante

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La princesa y el guisante

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Grabado por: Yeray, Nur, Pablo y Pino (1º A y B)

Tutores: Patro y Joaquín

CEIP SAN WALABONSO

Texto original

LA PRINCESA Y EL GUISANTE

En tiempos de Maricastaña, un príncipe buscaba esposa. Buscó por todo su reino, pero de ninguna joven se enamoró.

Una noche fría y oscura, en la que llovía a cántaros, llamaron a la puerta del castillo… ¡TOC, TOC, TOC!

Al abrir, el príncipe vio a una muchacha con la ropa totalmente empapada. Muy contento, fue a dar la noticia al rey y a la reina:

– Padres, he alojado a una princesa en nuestro castillo. Creo que me casaré con ella.

La reina no se fió ni un pelo. Quiso comprobar que la muchacha era una princesa de verdad y, aquella noche, escondió un guisante bajo el colchón de su cama.

A la mañana siguiente, le preguntó qué tal había dormido. La joven le dijo que no había pegado ojo en toda la noche, pues algo se clavaba en su delicado cuerpo.

Así fue como el príncipe encontró a su princesa. Se casaron, comieron perdices y a mí me dieron con un hueso en las narices.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Cuento popular.

La libélula

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La libélula

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Grabado por: María A. y Juan D. (3º A y B)

Tutoras: Gema y Lola

CEIP SAN WALABONSO

Texto original

LA LIBÉLULA

Algunas personas lo llaman caballete o caballito de San Pedro, pero su nombre real es libélula. La libélula es un insecto grande y atractivo que no hace daño a la gente. Puede ser de cualquiera de los bellos colores brillantes del arco iris: rojo, azul, verde o amarillo. Casi siempre puedes verla en el verano volando cerca de un estanque o de un arroyo.

La libélula es muy diferente a la mayoría de los insectos y puede hacer muchas cosas sorprendentes. Es un insecto que puede volar muy rápido y de manera elegante. Puede volar muy rápido hacia arriba o hacia abajo o volar de lado a lado. Hace todas estas cosas porque tiene dos pares de alas grandes.

La libélula puede ver mejor que la mayoría de los demás insectos; pues tiene dos ojos gigantescos que ocupan la mitad de su cabeza. Con sus grandes ojos. La libélula puede ver las cosas a cuarenta pies de distancia.

La libélula tiene más apetito que la mayoría de los demás insectos. Pasa mucho tiempo buscando que comer. Todos los días se come cientos de mosquitos y moscas. Usa las patas como una canastita para recoger insectos mientras vuela. Algunas libélulas son tan fuertes que pueden sacar un pez pequeño del agua.

Música: “La llegada de la reina de Saba” de Haendel

Lío en la clase de ciencias

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Lío en la clase de ciencias

Idea y enseñanza principal

Perder los papeles y enfadarse nos impide actuar con inteligencia y claridad.

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Grabado por: Laura y Joaquín (3º A y B)

Tutoras: Lola y Gema

CEIP SAN WALABONSO

Texto original

Lío en la clase de ciencias

El profesor de ciencias, Don Estudiete, había pedido a sus alumnos que estudiaran algún animal, hicieran una pequeña redacción, y contaran sus conclusiones al resto de la clase. Unos hablaron de los perros, otros de los caballos o los peces, pero el descubrimiento más interesante fue el de la pequeña Sofía:

– He descubierto que las moscas son unas gruñonas histéricas – dijo segurísima.

Todos sonrieron, esperando que continuara. Entonces Sofía siguió contando:

– Estuve observado una mosca en mi casa durante dos horas. Cuando volaba tranquilamente, todo iba bien, pero en cuanto encontraba algún cristal, la mosca empezaba a zumbar. Siempre había creido que ese ruido lo hacían con las alas, pero no. Con los prismáticos de mi papá miré de cerca y vi que lo que hacía era gruñir y protestar: se ponía tan histérica, que era incapaz de cruzar una ventana, y se daba de golpes una y otra vez: ¡pom!, ¡pom!, ¡pom!. Si sólo hubiera mirado a la mariposa que pasaba a su lado, habría visto que había un hueco en la ventana… la mariposa incluso trató de hablarle y ayudarle, pero nada, allí seguía protestando y gruñendo.

Don Estudiete les explicó divertido que aquella forma de actuar no tenía tanto que ver con los enfados, sino que era un ejemplo de los distintos niveles de inteligencia y reflexión que tenían los animales, y acordaron llevar al día siguiente una lista con los animales ordenados por su nivel de inteligencia…

Y así fue como se armó el gran lío de la clase de ciencias, cuando un montón de papás protestaron porque sus hijos… ¡¡les habían puesto entre los menos inteligentes de los animales!! según los niños, porque no hacían más que protestar, y no escuchaban a nadie.

Y aunque Don Estudiete tuvo que hacer muchas aclaraciones y calmar unos cuantos padres, aquello sirvió para que algunos se dieran cuenta de que por muy listos que fueran, muchas veces se comportaban de forma bastante poco inteligente.

Autor: Pedro Pablo Sacristán

Fuente: cuentos para dormir