Archivos Mensuales: enero 2012

El escondite

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El escondite

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Grabada por: Carlos, Lucía, Francisco y Lorena (5º curso)

Tutores: Ana y Juanma

CEIP SAN WALABONSO

Texto original

El escondite

Cuentan que una vez se reunieron en algún lugar de la Tierra todos los defectos y las virtudes de los seres humanos. El Aburrimiento bostezaba, y la Locura les propuso una locura: “¡juguemos al escondite!”. La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse le preguntó: “¿Al escondite? Y, ¿cómo es eso?” “Es un juego”, explicó la Locura, “en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón y salgo por el mundo a buscaros”. El Entusiasmo bailó entusiasmado junto con la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que al final convenció a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba hacer nada. Pero no todos querían participar. La Verdad prefirió no esconderse… ¿Para qué? Al final siempre la encontraban. Y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en realidad molesta porque la idea no era suya)… y la Cobardía prefirió no correr riesgos.
“Un, dos, tres…”, comenzó a contar la Locura. Y empezaron a esconderse. A la Generosidad cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: un lago cristalino, ideal para la Belleza; el hueco de un árbol, perfecto para la Timidez; una ráfaga de viento, magnífico para la Libertad… Y al final se acurrucó en un rayito de sol. El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: muy cómodo, pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos. El Olvido olvidó esconderse… y el Amor se escondió entre las flores.
“¡Un millón!”, contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en ser encontrada fue la Pereza… a sólo tres pasos detrás de una piedra. Después encontró a la Envidia, que estaba a la sombra del Esfuerzo, y claro, pudo deducir dónde estaba el Esfuerzo, que se había subido al árbol más alto. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, porque su escondite estaba lleno de avispas y salió corriendo. Al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir aún dónde esconderse.
Así fue encontrando a todos. A la Angustia en una oscura cueva… a la Mentira en el fondo del mar. Hasta a el Olvido, que se había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero sólo la Paz no aparecía por ningún sitio. La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas, y cuando estaba agotada, se dio por vencida. Entonces, la Tolerancia bajó a decirles a todos que la Paz se había instalado en una nube grande y esponjosa, para divisar todo el planeta, y donde veía un conflicto, enviaba a la Tolerancia, subida en su paloma, para que interviniera. Desde entonces, todo el mundo conoce la paloma de la Paz.

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El gorro de hacerse invisible

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El gorro de hacerse invisible

Audio lectura

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Grabada por: Nuria, Tania y María B. de (4º)

Colaboración especial de: Mª Ángeles y Fgpaez

Tutoras: Rocío y Fanny

CEIP SAN WALABONSO

Texto original

El gorro de hacerse invisible

Lucas Comino encontró en un cajón un viejo libro de cuentos. Uno de los cuentos narraba una historia sobre un cocodrilo viejo y un gorro de hacerse invisible. Desde ese momento la idea de encontrar un gorro así no se le fue de la cabeza.

Anduvo intranquilo por toda la casa abriendo y sacando todos los cajones, especialmente los de más abajo, pues en los rincones que hay bajo ellos se encuentran a veces objetos encantados que llevan ahí varios cientos de años.

Luego subió al desván… ¡Y allí encontró un sombrero! Era sin duda un sombrero mágico. Nada más tomarlo en la mano ya notó algo raro, como si se estuviera volviendo invisible. Estaba tan claro que aquél era un gorro de hacerse invisible como que por la noche hay estrellas en el cielo.

Al día siguiente, Lucas salió dispuesto a demostrar quién era él. Pensaba borrar sus ceros del cuaderno de notas del profesor Alubia y poner detrás de su nombre un diez bien gordo con la letra del profesor.

Por de pronto, salió de su casa en silencio en dirección a la estación. Llevaba puesto el gorro. Primero pasó al lado de un perro callejero bastante grande que continuó su camino sin volver la cabeza. Eso parecía una señal cierta de que era invisible. Luego vino el cartero, el señor Pepino, que pasó sin saludarle. Ahora estaba seguro del todo: ¡lo que llevaba puesto era sin duda un gorro de hacerse invisible!

A toda prisa se dirigió a la tienda del señor Pimentón. Tenía que saldar una vieja cuenta con el hijo del señor Pimentón, o sea, con Cascabel Pimentón.

Cuando llegó a la tienda escribió en el cristal del escaparate con una cera:

CASCABEL PIMENTÓN ES UN PRESUMIDO

En ese momento se abrió la puerta de la tienda y salió Cascabel, miró el cristal, leyó detenidamente lo que ponía, se le puso la cara roja de ira, miró hacia donde estaba Lucas, que seguía creyendo ser invisible, y vociferó muy alto:

– ¿Has escrito tú esto, cara de mono?

A Lucas se le encogió el alma como nunca le había sucedido antes. Echó a correr como en su vida lo había hecho y perdió desde ese momento su confianza en los gorros de hacerse invisible. ¡Ya no podía uno fiarse ni siquiera de ellos…!

Caperucita Roja contado por madres

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Las madres Mª del Mar & Mª del Mar han venido al cole para interpretar con títeres este cuento tan popular y entrañable: “Caperucita Roja”.

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Os dejamos también algunas fotos:

https://picasaweb.google.com/110874373859550910764/CaperucitaRojaPorMadresEnInfantil